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Cerúndolo: De la Gloria al Ritmo de Bad Bunny y la Presión en Río

El número uno del país casi no tuvo tiempo para celebrar la conquista en Buenos Aires. Cenó en familia, asistió al recital del puertorriqueño en River y viajó de inmediato al ATP 500 de Brasil, donde venció a Mariano Navone en su estreno

Cerúndolo: De la Gloria al Ritmo de Bad Bunny y la Presión en Río

Francisco Cerúndolo, el flamante campeón del IEB+ Argentina Open, experimentó una semana de contrastes marcados por la velocidad del circuito profesional del tenis. Tras conquistar su primer título en Buenos Aires, el tenista argentino, actualmente número 19 del ranking ATP, tuvo poco tiempo para saborear la victoria antes de embarcarse hacia Río de Janeiro para disputar el ATP 500, el torneo más prestigioso de Sudamérica.

La consagración en el torneo porteño fue seguida de una agenda apretada que incluyó compromisos con la prensa, acciones protocolares y, sobre todo, la necesidad inmediata de enfocarse en la siguiente competencia. “Fue todo muy rápido. No hay mucho tiempo para festejar, para celebrar o para caer un poquito”, admitió Cerúndolo, reflejando la exigencia del calendario tenístico.

A pesar de la apretada agenda, el campeón encontró espacio para una celebración íntima con su familia y amigos cercanos. Durante la semana del torneo, Cerúndolo se había alojado en su casa junto a sus padres, y quiso compartir el triunfo en el mismo entorno familiar que le brindó apoyo durante todo el certamen. La cena en familia fue el punto culminante de una celebración discreta, pero significativa.

Sin embargo, la tensión acumulada y la adrenalina de la final lo impulsaron a buscar una válvula de escape inesperada. Tras la cena, Cerúndolo se dirigió al estadio de River Plate para asistir al concierto de Bad Bunny, el reconocido artista puertorriqueño. “Soy muy fanático y me gusta mucho su música. Tenía ganas de verlo, así que me fui directo al show”, reveló el tenista, demostrando su faceta más personal y su gusto por la música urbana.

La decisión de asistir al concierto de Bad Bunny fue una forma de desconectar brevemente de la presión competitiva y disfrutar de un momento de esparcimiento. Cerúndolo, conocido por valorar el tiempo con su entorno, aprovechó la ocasión para compartir también un momento distendido con amigos después del recital. “Salimos a tomar algo con amigos y estar tranquilos, para compartir un rato más y también un poquito del título”, explicó.

La mañana siguiente, el campeón se presentó en el aeropuerto, listo para viajar a Río de Janeiro. Consciente de la exigencia del circuito y del antecedente de otros campeones que no lograron mantener el impulso en la semana siguiente, Cerúndolo sabía que debía administrar sus energías y concentración. “Ya había ganado títulos antes, así que tenía noción de cómo encarar estos días. Disfrutar un poco, pero sin desconcentrarme. Sentí que estaba jugando muy bien en Buenos Aires y sé que tengo posibilidades de hacer un buen torneo en Río, si el físico me lo permite”, afirmó.

A su llegada a Río de Janeiro, Cerúndolo se trasladó al Jockey Club Brasileiro para realizar un primer entrenamiento. El objetivo era adaptarse rápidamente a las condiciones de juego, que notó diferentes a las de Buenos Aires. “La cancha estaba muy lenta y la pelota picaba un poco más. Fui para ver cómo me sentía, aflojar el viaje y bajar la tensión de la final”, detalló.

El debut en el ATP 500 de Río no fue sencillo. Cerúndolo se enfrentó a Mariano Navone (74° del ranking ATP), un rival que exigió al máximo en cada punto. “Las primeras rondas después de ganar un título son difíciles, por el cansancio y por todo lo que pasa por la cabeza. Hay que saber sacar los partidos adelante aunque no estés jugando tu mejor tenis”, evaluó el campeón.

A pesar de las dificultades, Cerúndolo logró imponerse a Navone con un convincente triunfo por 6-3 y 6-4, asegurando su pase a octavos de final. En esta instancia, se enfrentará a otro compatriota, Thiago Tirante (92°), en un partido que promete ser emocionante. “Se hizo más difícil contra un rival como Marian, que te hace jugar todos los puntos y no te regala nada. Ahora, a descansar”, comentó Cerúndolo tras el encuentro.

El tenista argentino se retiró conforme con su desempeño, consciente de la evolución en su preparación mental, física y tenística. Sin embargo, también reconoció que todavía tiene margen de mejora. La sonrisa del campeón sigue intacta, aunque sabe que cada día en el circuito es un nuevo desafío. Cerúndolo se muestra determinado a seguir creciendo y a consolidarse como uno de los mejores tenistas del mundo, combinando su talento natural con una mentalidad fuerte y una capacidad de adaptación que le permiten superar los obstáculos que se presentan en su camino. Su historia es un ejemplo de perseverancia, disciplina y pasión por el tenis, y su futuro se vislumbra brillante en el panorama del deporte mundial. La clave, según el propio Cerúndolo, reside en encontrar el equilibrio entre la exigencia competitiva y el disfrute de los momentos de esparcimiento, como aquel concierto de Bad Bunny que le permitió recargar energías y afrontar el desafío de Río con renovado entusiasmo.

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