Panamá llegará a 2026 con un crecimiento económico por encima del promedio regional, pero enfrentará retos estructurales que obligan a combinar disciplina fiscal, generación de empleo formal, mayor recaudación y una ejecución eficiente de los proyectos públicos y privados, coinciden economistas consultados.
Según proyecciones de la CEPAL, América Latina y el Caribe crecerán alrededor de 2.3% en 2026, mientras que Panamá podría ubicarse en torno al 3.7%, siempre que mantenga la dinámica de los servicios logísticos y financieros. Sin embargo, el país enfrenta desafíos en diversos frentes que ponen en riesgo la sostenibilidad de ese crecimiento.
Uno de los principales retos es la disciplina fiscal. El saldo total de la deuda pública alcanzó $58,904.6 millones a octubre de 2025, lo que representa un incremento del 0.1% respecto al mes anterior. Este nivel de endeudamiento mantiene la presión sobre las finanzas públicas en un contexto donde los ingresos del Estado, aunque crecen, siguen sin cumplir las metas presupuestarias.
"Sin austeridad y sin una recaudación efectiva, no hay sostenibilidad ni crecimiento económico real", advierte el economista Carlos Araúz. Según datos oficiales, los ingresos tributarios acumulados al cierre de octubre de 2025 alcanzaron $5,213.9 millones, un aumento de 15.2% frente al mismo período de 2024, pero $1,156.6 millones por debajo de la meta presupuestaria.
En el ámbito laboral, el reto principal será la generación de empleo digno y formal. Los datos oficiales muestran que en 2024 el desempleo se ubicó en 9.5%, mientras que la informalidad alcanzó el 49.3%. Proyecciones indican que el desempleo podría cerrar 2025 cerca del 9.9%, con una posible mejora hacia 7.7% en 2026.
"El reto del 2026 no es solo crecer, sino generar empleo digno y formal en un mercado laboral con alta informalidad", plantea la economista Iracema Fuentes. Para ello, destaca la importancia de impulsar actividades como la construcción, vinculada a proyectos de infraestructura, así como el comercio, los servicios locales y el turismo interno.
Otro desafío clave es la ejecución eficiente de los proyectos públicos y privados. Los economistas coinciden en que la calidad del gasto público y la capacidad de ejecución de obras serán señales clave de la sostenibilidad fiscal y el crecimiento económico real.
"Cada dólar que se mueve de gasto corriente a gasto de capital aumenta la capacidad productiva del país", señala el economista Eric Molino Ferrer, quien propone utilizar asociaciones público-privadas para financiar infraestructura y equipamiento en sectores como educación, salud y agua potable.
En resumen, si bien Panamá se perfila para crecer por encima del promedio regional en 2026, los expertos advierten que el país enfrenta retos estructurales que requerirán un esfuerzo sostenido en materia fiscal, laboral y de ejecución de proyectos. La combinación de disciplina, generación de empleo formal y eficiencia en la inversión pública y privada serán clave para lograr un crecimiento económico sostenible.










