
Miguel Hernández y "la chiquita": la resistencia del mecanógrafo público en la Ciudad de México
Mucho antes de que existieran ChatGPT y la inteligencia artificial, las personas acudían a los escribanos para redactar documentos legales, mensajes y hasta cartas de amor. En la Plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de Ciudad de México, Miguel Hernández es uno de los últimos en mantener vivo el oficio de mecanógrafo público. Lo hace acompañado de “la chiquita”, su fiel máquina de escribir, y de su paciencia para escuchar y plasmar en papel las necesidades, historias y sentimientos de quienes llegan hasta él.












